Biografía de un Veneno MedioambientalEl PVC produce un impacto ambiental significativo en todo su ciclo de vida.
Escena 1: Producción. La caldera tóxica
Escena 2: Uso. El enemigo en casa.
Escena 3: El PVC como residuo. No hay escondite seguro
La caldera tóxica
Materias primas: despilfarro energético
El gas cloro y el etileno son el punto de partida. Durante la producción de PVC, la sal común se convierte en gas cloro y compuestos organoclorados. Este uso del cloro es lo que distingue al PVC del resto de los plásticos y lo hace tan peligroso.
El PVC se compone de combustibles fósiles, recursos no renovables. Además, la producción tanto de gas cloro, como de etileno gastan enormes cantidades de energía (en Alemania, el mayor productor de cloro de Europa, su producció suma el 25% de la energía consumida por la industria alemana y el 2% de la demanda nacional total [1]). Por si fuera poco, debido a esta razón, la industria del cloro obtiene la energía a precios más bajos (subvencionada por pequeños consumidores y contribuyentes). En Austria paga el recibo de la luz un 30% más barato.
Cloro + Etileno: la puerta hacia los organoclorados
El siguiente paso consiste en combinar el cloro y el etileno para formar el DICLOROETILENO (DCE):
cancerígeno, induce defectos de nacimiento, daños en los riñones y otros órganos, hemorragias internas y trombos.
altamente inflamable, puede explotar produciendo cloruro de hidrógeno y fosgeno (dos de los gases que pueden causar accidentes como el de Bhopal). [2]
La producción de cualquier compuesto organoclorado genera inevitablemente resíduos. En el caso del PVC, estos resíduos o "alquitranes" contienen niveles de dioxinas de hasta 214 partes por billón (ppb). En Seveso, en las zonas más contaminadas por dioxinas después de la explosión de 1976 se midieron 10 ppb y fueron evacuadas. Estos resíduos, tras la prohibición mundial de la incineración marina acordada en 1990, son incinerados en tierra (generando el mismo tipo de emisiones tóxicas) o enterrados en vertederos. Otros, en cambio, son convertidos mediante la técnica de electrolisis en nuevos productos organoclorados como:
percloroetileno, sospechoso carcinógeno usado en las tintorerías para la limpieza en seco
tetracloruro de carbono, destructor de la capa de ozono y conocido carcinógeno humano
CFCs, pesticidas, etc [3]
El ladrillo básico: un cancerígeno humano
A partir del DCE se genera el extremadamente tóxico gas cloruro de vinilo (VCM):
carcinógeno humano probado (International Agency Research of Cancer de Lyon; Centro de Análisis y Programas Sanitarios de Barcelona). Causa angiosarcoma hepático.
explosivo
Aunque existen indicios que lo sugieren, la Patronal europea (presionada por la industria de los plásticos) ha impedido que se realizase un estudio independiente con fondos de la CEE sobre el impacto del VCM en la salud de los trabajadores europeos.
No importa lo estrictos que se establezcan niveles estrictos de exposición de los trabajadores, así como de la cantidad máxima de VCM sin polimerizar en productos acabados de PVC, el problema sigue sin solucionarse. El VCM es imposible de contener en una planta:
el 80% de las dioxinas presentes en los sedimentos del Rin en Holanda proceden de la fabricación de PVC.[4]
en Alemania Occidental se liberaron 330 toneladas de VCM en 1989 [5]
en Suecia, la empresa Norsk Hydro emite 140 toneladas cada año
en el Reino Unido, ICI reconoce la emisión de 1700 toneladas al año en su planta de Merseyside
Trenes siniestros: el transporte del cloruro de vinilo
Vistas sus peligrosas caractrísticas, es un hecho especialmente preocupante que la mayor parte del cloruro de vinilo sea producido lejos de donde será finalmente polimerizado a PVC, siendo por tanto transportado por todo el mundo desde una planta industrial a otra por carretera, ferrocarril y barco.
Entre 1964 y 1980 hay documentados 17 accidentes graves de transporte por ferrocarril de VCM [6]. En todos los casos las poblaciones tuvieron que ser evacuadas. Hasta 1985, la Agencia Federal para el Medio Ambiente de Alemania enumera 42 incidentes relacionados con el VCM en todo el mundo.
Sin embargo, a pesar de los riesgos evidentes:
Solvay transporta más de 1000 toneladas de cloruro de vinilo desde su planta en Rheinburg (norte de Alemania) a su planta de Ferrara (Italia) por tren, pasando por las zonas industriales más densamente pobladas de Europa
Hydro Polymers produce 125.000 toneladas/año de resina de PVC y 60.000 toneladas/año de compuestos de PVC, a partir del VCM transportado por el mar del Norte desde Rafnes (Noruega) hasta Teesside (Reino Unido). [7]
ICI transporta al menos 100.000 toneladas/año desde el Reino Unido hasta Willemshaven (norte de Alemania), y desde allí 80.000 toneladas hasta Portugal. [8]
Se agita un poco y ya está: polimerización y aditivos
Muchas veces con al menos varios cientos de kilómetros a las espaldas, el cloruro de vinilo llega a la planta química donde será polimerizado. Las moléculas de VCM se enlazan unas a otras formando un nuevo compuesto: el cloruro de polivinilo o PVC.
El PVC obtenido así es una sustancia sólida, frágil, dura e inestable, sin la menor utilidad comercial, a no ser que se le mezcle una gran variedad de aditivos:
Estabilizantes (plomo, cadmio). Al contrario que otros plásticos, el PVC es inherentemente inestable y necesita de estos aditivos en casi todas sus aplicaciones comerciales. Los estabilizantes contienen metales pesados, tóxicos para el ser humano (bioacumulación con graves consecuencias orgánicas) y para los ecosistemas
Rellenantes (amianto, tiza, hollín). Expanden el material y reducen costes
Plastificantes (fosfitos y ftalatos). Proporcionan al PVC blandura y flexibilidad.El más importante y utilizado es el Di-2-etilhexilftalato o DEHF. La mayoría de las 3 a 4 millones de toneladas fabricadas por año [9] se utiliza como aditivo para el PVC, pudiendo llegar a representar hasta el 60% en peso [10]. Actualmente, se encuentra extendido por todo el medio ambiente (peces del Océano Atlántico, huevos de aves, mamiferos marinos, plantaciones de maiz). Es un sospechoso carcinógeno humano
Pigmentos (antimonio, cadmio, plomo, cromo, cinc). Dan color al plástico
Biocidas. Protección frente al crecimiento de hongos y bacterias
Pirorretardantes. Resistencia ante el fuego.El PVC en si es pirorretardante por su elevado contenido en cloro, pero algunos de sus aditivos, como los reblandecedores, pueden ser muy inflamables
Abrillantadores, modificadores de impacto, antioxidantes
Los aditivos acaban suponiendo más del 60% del producto final. Una vez mezclados los aditivos, se obtiene el polvo o granza de cloruro de polivinilo (PVC), a partir del cual se moldean los diferentes objetos plásticos.
El enemigo en casa
Durante su vida útil, los productos de PVC suponen los siguientes riesgos para quien los consume:
liberación (lixiviación) y volatilización de los aditivos tóxicos
contaminación por migración de los materiales en contacto, como por ejemplo el caso de los alimentos envasados en PVC
en caso de incendio de productos de PVC, generación de dioxinas y acido clorhídrico y liberación de metales pesados
¿Para qué se usa el PVC?
La distribución de los productos de PVC por sectores, en un pais europeo típico, podría ser algo parecido a lo siguiente [11]:
Construcción ; 58%
Envases y embalajes 17%
Automóvil 4%
Eléctrico 4%
Mobiliario 4%
Otros 13%
Productos de larga duración
En el sector de la construcción, el PVC se usa principalmente para fabricar tuberís de desagüe (37% de la producción), canalones, suelos, aislamientos y marcos de ventanas. En estas aplicaciones se utiliza cadmio como estabilizador frente a la radiación ultravioleta.
Los marcos de ventana de PVC está desplazando de manera evidente a materiales tradicionales como la madera, a pesar de los problemas de eliminación de éste. Así, en Alemania, se produjeron en 1990 1,5 millones de toneladas de PVC estabilizado con cadmio destinado a la fabricación de marcos de ventana [12], y en el Reino Unido copan el 90% del mercado [13]. En España, es uno de los usos que más está creciendo. En 1993 se destinaron 35.000 toneladas de PVC para esta aplicación.
Los suelos y papeles pintados de vinilo se usan en cocinas, baños y edificios públicos. Presentan altas cantidades de plastificantes, lo que, unido a su gran superficie desde la que estos pueden escapar más fácilmente, contribuye a causar el llamado "síndrome de oficina enferma". En Suecia se han documentado 24 casos y en 8 de ellos había suelos de vinilo [14].
Debido al intervalo de 15 a 20 años entre fabricación y eliminación, la sociedad no ha tomado conciencia todavía del problema que suponen los productos de PVC de larga duración.
Productos de corta duración
El PVC es el material más utilizado para envases y embalajes, suponiendo el 15-20% de todos los plásticos usados en este sector. También es éste uno de los sectores en los que existen un mayor número de alternativas fácilmente accesibles. Uno de sus usos más significativos está en la fabricación de botellas para aguas minerales de mesa y refrescos sin gas. La industria del PVC aprovecha este uso para lavar su contaminante imagen, a costa de poner en peligro evidente la salud de los consumidores de este tipo de productos:
En 1991, un instituto italiano aportó pruebas de la migración de cloruro de vinilo (VCM) de botellas de PVC al agua que contenín [15]. El paso del VCM al agua se intensificaba cuando se producín cambios de temperatura bruscos. Actualmente se ha fijado en 0.01 miligramos por kilogramo o litro de PVC la cantidad máxima de cloruro de vinilo permitida. Pero esta legislación se olvida del resto de aditivos tóxicos presentes en el PVC.
Existen estudios que indican que el paso del plastificante DEHF de los envases de PVC a los alimentos es considerable al cabo de unas semanas [16] . Por ejemplo, en el caso de la leche en polvo, se han medido cantidades de DEHF de 45 miligramos por litro al cabo de 24 horas de almacenamiento.
los microbios en el agua embotellada pueden reproducirse más rápidamente en superficies de PVC que en cristal [17].
En Alemania está prohibido el uso de plástico de PVC para envolver alimentos, debido a que se ha comprobado que el plastificante dioactilapidato (DOA) migra directamente hacia ellos. Solamente está permitido en el caso de la carne fresca.
Las aplicaciones médicas del PVC no suponen más del 3% del total, pero son un punto primordial para las relaciones públicas de la industria que alega que el PVC es esencial en los hospitales. Se usa en probetas, catéteres, como material para entubar, en las máquinas de hemodiálisis, entre otras aplicaciones. Este PVC flexible contiene el plastificante DEHF que puede migrar desde las bolsas y los tubos de los hospitales a los fluídos que contienen. Así:
se ha detectado DEHF en la sangre almacenada en los bancos de sangre
los pacientes de diálisis sufren irritaciones de piel e hígado, problemas de circulación y corazón, todo relacionado con las dosis de DEHF que reciben en cada tratamiento en el que se usan tubos de PVC. Los síntomas mejoran al dejar en contacto con tubos de este material [18]. Se han medido concentraciones de 150 miligramos de DEHF por litro de sangre en pacientes sometidos a sesiones de hemodiálisis tras 5 horas de tratamiento [19]
Los objetos de PVC agravan las consecuencias de los incendios
Quemar PVC supone uno de los peligros más graves para el ser humano y el medio ambiente. La amplia presencia de productos fabricados con este material en las casas modernas asegura que en los incendios en casas y edificios haya objetos de PVC por medio.
Al entrar en contacto con el fuego, el PVC genera emisiones de los siguientes productos:
metales pesados
compuestos organoclorados (dioxinas y otros)
cloruro de hidrógeno (HCl), que en contacto con humedad (por ejemplo, en los pulmones) forma ácido clorhídrico. Éste es un gas corrosivo que ocasionará graves quemaduras y daños en el sistema respiratorio de las personas, además de considerables daños materiales [20]. Debido a esto último, el PVC está prohibido en muchos hospitales, colegios, torres de comunicaciones, bancos, centrales de energía e instalaciones militares. Todo lo anterior puede suceder incluso antes de que el PVC arda. De hecho, su contenido en cloro puede impedir la ignición, la aparición de llama.
Existen varios casos documentados de incendios con presencia de objetos de PVC. Entre ellos:
1992. Irónicamente, uno de los peores incendios de este tipo se produjo en la planta de reciclaje de PVC, la situada en Langerich, Alemania. El almacén quedó contaminado con cenizas cargadas de dioxinas. Las tierras agrícolas de los alrededores en varios kilómetros a la redonda contenían niveles ilegales de dioxinas, cadmio y plomo.
1977. Incendio en el SuperClub de Beverly Hills. 161 muertos sin haber tenido contacto directo con las llamas antes de que el anhídrido carbónico alcanzara niveles peligrosos y las llamas alcanzaran la madera. Supervivientes con serios daños en el aparato respiratorio. Consecuencias directas de la presencia del PVC [21].
1987. Incendio de un edificio de Bielefeld, Alemania. A raiz de los niveles de dioxinas detectados en los restos del incendio entró en vigor la primera prohibición de uso de PVC en edificios públicos.
El PVC como residuo. No hay escondite seguro
No importa el metodo elegido para la gestión de los residuos de PVC. Este material sigue produciendo efectos negativos sobre el medioambiente al final de su vida útil.
El PVC y el reciclaje no hacen buena pareja
En respuesta a la creciente concienciación social, las industrias plásticas lanzaron dos campañas de relaciones públicas. La primera trataba de convencer de la biodegradabilidad del plástico y fracasó estrepitosamente. La segunda, intentando demostrar la posibilidad del reciclaje, ha tenido más éxito.
El PVC pertenece a la familia de los termoplásticos, al igual que el polietileno, polipropileno y el poliestireno, por lo que en teoría puede refundirse y moldearse de nuevo. Sin embargo, en la práctica, el reciclaje del PVC:
es un bajociclaje. Debido a la gran variedad de aditivos usados (en su mayoría tóxicos) en las distintas aplicaciones de este material, el PVC no es una sustancia única. La mezcla de objetos de PVC distintos a la entrada del proceso de reciclaje provoca que los productos reciclados sean de baja calidad (bancos para parques, postes para vallas, macetas...) para los que hay escasa demanda. Todas las aplicaciones del PVC reciclado están perfectamente cubiertas por materiales más adecuados como el cemento y la madera. Esto no hace otra cosa que retrasar el vertido inevitable en vertederos o incineradoras.
es caro. La propia industria del PVC ha reconocido que los actuales esfuerzos de reciclaje no son rentables, ya que las resinas y productos reciclados son a menudo más caros que el plástico virgen, y que la gran campaña lanzada para demostrar la reciclabilidad de los productos fabricados con PVC ha sido realizada más por su valor de relaciones públicas que por otros motivos [22].
Como consecuencia de ello, el reciclaje de plásticos después de su consumo es insignificante y aumenta el tráfico de residuos plásticos. En EE.UU, éste alcanzó un volumen de 200 millones de libras en 1991. Se ha descubierto que el 40% del plástico se vierte, aunque los traficantes de residuos afirman que será reciclado [23].
El verdadero destino del PVC: el vertedero
Cuando el PVC se deposita en un vertedero se está poniendo en peligro de contaminación el subsuelo y las aguas subterraneas. Tanto los plastificantes como los metales pesados, por la acción de microorganismos o de líquidos corrosivos en el vertedero, pueden ser liberados [24] y contribuir al aumento de la peligrosidad del lixiviado (el líquido que se filtra a través del vertedero. Ni siquiera los mejores impermeabilizantes de vertederos pueden prevenir el escape del lixiviado [25], que es sólo cuestión de tiempo. De esta manera, estamos trasladando el problema a las próximas generaciones.
Incineración: dioxinas para todos
La incineración de residuos urbanos se basa en dos claras falacias:
Es el mejor método para eliminar los residuos
Es una fuente de energía Pero, en realidad, esta forma de gestión de los residuos:
dispersa contaminantes tan peligrosos como los organoclorados, el cloruro de hidrógeno y metales pesados en el aire y el agua.
genera enormes cantidades de nuevos y peligrosos residuos. Por cada 3 toneladas de residuos urbanos que entran en los hornos de las incineradoras, sale 1 tonelada de cenizas tóxicas [26], que deberán ser depositadas en vertederos, esta vez especiales.
despilfarra energía. La energía obtenida al quemar unos residuos es del orden de 3 a 5 veces menor que la que será necesaria para producir esos objetos de nuevo (extracción de materias primas, elaboración, distribución).
El contenido en cloro del PVC lo hace totalmente inadecuado para ser incinerado. El PVC genera cloruro de hidrógeno (HCl) al ser incinerado y es la fuente principal de las dioxinas emitidas por las incineradoras. Por ejemplo, la incineración de 1 kilogramo de PVC produce 50 microgramos de dioxinas, cantidad suficiente para iniciar cáncer en 50.000 animales de laboratorio [27].
La única solución aceptable a los problemas de eliminación de los productos de PVC es no producirlos.
Escena 1: Producción. La caldera tóxica
Escena 2: Uso. El enemigo en casa.
Escena 3: El PVC como residuo. No hay escondite seguro
La caldera tóxica
Materias primas: despilfarro energético
El gas cloro y el etileno son el punto de partida. Durante la producción de PVC, la sal común se convierte en gas cloro y compuestos organoclorados. Este uso del cloro es lo que distingue al PVC del resto de los plásticos y lo hace tan peligroso.
El PVC se compone de combustibles fósiles, recursos no renovables. Además, la producción tanto de gas cloro, como de etileno gastan enormes cantidades de energía (en Alemania, el mayor productor de cloro de Europa, su producció suma el 25% de la energía consumida por la industria alemana y el 2% de la demanda nacional total [1]). Por si fuera poco, debido a esta razón, la industria del cloro obtiene la energía a precios más bajos (subvencionada por pequeños consumidores y contribuyentes). En Austria paga el recibo de la luz un 30% más barato.
Cloro + Etileno: la puerta hacia los organoclorados
El siguiente paso consiste en combinar el cloro y el etileno para formar el DICLOROETILENO (DCE):
cancerígeno, induce defectos de nacimiento, daños en los riñones y otros órganos, hemorragias internas y trombos.
altamente inflamable, puede explotar produciendo cloruro de hidrógeno y fosgeno (dos de los gases que pueden causar accidentes como el de Bhopal). [2]
La producción de cualquier compuesto organoclorado genera inevitablemente resíduos. En el caso del PVC, estos resíduos o "alquitranes" contienen niveles de dioxinas de hasta 214 partes por billón (ppb). En Seveso, en las zonas más contaminadas por dioxinas después de la explosión de 1976 se midieron 10 ppb y fueron evacuadas. Estos resíduos, tras la prohibición mundial de la incineración marina acordada en 1990, son incinerados en tierra (generando el mismo tipo de emisiones tóxicas) o enterrados en vertederos. Otros, en cambio, son convertidos mediante la técnica de electrolisis en nuevos productos organoclorados como:
percloroetileno, sospechoso carcinógeno usado en las tintorerías para la limpieza en seco
tetracloruro de carbono, destructor de la capa de ozono y conocido carcinógeno humano
CFCs, pesticidas, etc [3]
El ladrillo básico: un cancerígeno humano
A partir del DCE se genera el extremadamente tóxico gas cloruro de vinilo (VCM):
carcinógeno humano probado (International Agency Research of Cancer de Lyon; Centro de Análisis y Programas Sanitarios de Barcelona). Causa angiosarcoma hepático.
explosivo
Aunque existen indicios que lo sugieren, la Patronal europea (presionada por la industria de los plásticos) ha impedido que se realizase un estudio independiente con fondos de la CEE sobre el impacto del VCM en la salud de los trabajadores europeos.
No importa lo estrictos que se establezcan niveles estrictos de exposición de los trabajadores, así como de la cantidad máxima de VCM sin polimerizar en productos acabados de PVC, el problema sigue sin solucionarse. El VCM es imposible de contener en una planta:
el 80% de las dioxinas presentes en los sedimentos del Rin en Holanda proceden de la fabricación de PVC.[4]
en Alemania Occidental se liberaron 330 toneladas de VCM en 1989 [5]
en Suecia, la empresa Norsk Hydro emite 140 toneladas cada año
en el Reino Unido, ICI reconoce la emisión de 1700 toneladas al año en su planta de Merseyside
Trenes siniestros: el transporte del cloruro de vinilo
Vistas sus peligrosas caractrísticas, es un hecho especialmente preocupante que la mayor parte del cloruro de vinilo sea producido lejos de donde será finalmente polimerizado a PVC, siendo por tanto transportado por todo el mundo desde una planta industrial a otra por carretera, ferrocarril y barco.
Entre 1964 y 1980 hay documentados 17 accidentes graves de transporte por ferrocarril de VCM [6]. En todos los casos las poblaciones tuvieron que ser evacuadas. Hasta 1985, la Agencia Federal para el Medio Ambiente de Alemania enumera 42 incidentes relacionados con el VCM en todo el mundo.
Sin embargo, a pesar de los riesgos evidentes:
Solvay transporta más de 1000 toneladas de cloruro de vinilo desde su planta en Rheinburg (norte de Alemania) a su planta de Ferrara (Italia) por tren, pasando por las zonas industriales más densamente pobladas de Europa
Hydro Polymers produce 125.000 toneladas/año de resina de PVC y 60.000 toneladas/año de compuestos de PVC, a partir del VCM transportado por el mar del Norte desde Rafnes (Noruega) hasta Teesside (Reino Unido). [7]
ICI transporta al menos 100.000 toneladas/año desde el Reino Unido hasta Willemshaven (norte de Alemania), y desde allí 80.000 toneladas hasta Portugal. [8]
Se agita un poco y ya está: polimerización y aditivos
Muchas veces con al menos varios cientos de kilómetros a las espaldas, el cloruro de vinilo llega a la planta química donde será polimerizado. Las moléculas de VCM se enlazan unas a otras formando un nuevo compuesto: el cloruro de polivinilo o PVC.
El PVC obtenido así es una sustancia sólida, frágil, dura e inestable, sin la menor utilidad comercial, a no ser que se le mezcle una gran variedad de aditivos:
Estabilizantes (plomo, cadmio). Al contrario que otros plásticos, el PVC es inherentemente inestable y necesita de estos aditivos en casi todas sus aplicaciones comerciales. Los estabilizantes contienen metales pesados, tóxicos para el ser humano (bioacumulación con graves consecuencias orgánicas) y para los ecosistemas
Rellenantes (amianto, tiza, hollín). Expanden el material y reducen costes
Plastificantes (fosfitos y ftalatos). Proporcionan al PVC blandura y flexibilidad.El más importante y utilizado es el Di-2-etilhexilftalato o DEHF. La mayoría de las 3 a 4 millones de toneladas fabricadas por año [9] se utiliza como aditivo para el PVC, pudiendo llegar a representar hasta el 60% en peso [10]. Actualmente, se encuentra extendido por todo el medio ambiente (peces del Océano Atlántico, huevos de aves, mamiferos marinos, plantaciones de maiz). Es un sospechoso carcinógeno humano
Pigmentos (antimonio, cadmio, plomo, cromo, cinc). Dan color al plástico
Biocidas. Protección frente al crecimiento de hongos y bacterias
Pirorretardantes. Resistencia ante el fuego.El PVC en si es pirorretardante por su elevado contenido en cloro, pero algunos de sus aditivos, como los reblandecedores, pueden ser muy inflamables
Abrillantadores, modificadores de impacto, antioxidantes
Los aditivos acaban suponiendo más del 60% del producto final. Una vez mezclados los aditivos, se obtiene el polvo o granza de cloruro de polivinilo (PVC), a partir del cual se moldean los diferentes objetos plásticos.
El enemigo en casa
Durante su vida útil, los productos de PVC suponen los siguientes riesgos para quien los consume:
liberación (lixiviación) y volatilización de los aditivos tóxicos
contaminación por migración de los materiales en contacto, como por ejemplo el caso de los alimentos envasados en PVC
en caso de incendio de productos de PVC, generación de dioxinas y acido clorhídrico y liberación de metales pesados
¿Para qué se usa el PVC?
La distribución de los productos de PVC por sectores, en un pais europeo típico, podría ser algo parecido a lo siguiente [11]:
Construcción ; 58%
Envases y embalajes 17%
Automóvil 4%
Eléctrico 4%
Mobiliario 4%
Otros 13%
Productos de larga duración
En el sector de la construcción, el PVC se usa principalmente para fabricar tuberís de desagüe (37% de la producción), canalones, suelos, aislamientos y marcos de ventanas. En estas aplicaciones se utiliza cadmio como estabilizador frente a la radiación ultravioleta.
Los marcos de ventana de PVC está desplazando de manera evidente a materiales tradicionales como la madera, a pesar de los problemas de eliminación de éste. Así, en Alemania, se produjeron en 1990 1,5 millones de toneladas de PVC estabilizado con cadmio destinado a la fabricación de marcos de ventana [12], y en el Reino Unido copan el 90% del mercado [13]. En España, es uno de los usos que más está creciendo. En 1993 se destinaron 35.000 toneladas de PVC para esta aplicación.
Los suelos y papeles pintados de vinilo se usan en cocinas, baños y edificios públicos. Presentan altas cantidades de plastificantes, lo que, unido a su gran superficie desde la que estos pueden escapar más fácilmente, contribuye a causar el llamado "síndrome de oficina enferma". En Suecia se han documentado 24 casos y en 8 de ellos había suelos de vinilo [14].
Debido al intervalo de 15 a 20 años entre fabricación y eliminación, la sociedad no ha tomado conciencia todavía del problema que suponen los productos de PVC de larga duración.
Productos de corta duración
El PVC es el material más utilizado para envases y embalajes, suponiendo el 15-20% de todos los plásticos usados en este sector. También es éste uno de los sectores en los que existen un mayor número de alternativas fácilmente accesibles. Uno de sus usos más significativos está en la fabricación de botellas para aguas minerales de mesa y refrescos sin gas. La industria del PVC aprovecha este uso para lavar su contaminante imagen, a costa de poner en peligro evidente la salud de los consumidores de este tipo de productos:
En 1991, un instituto italiano aportó pruebas de la migración de cloruro de vinilo (VCM) de botellas de PVC al agua que contenín [15]. El paso del VCM al agua se intensificaba cuando se producín cambios de temperatura bruscos. Actualmente se ha fijado en 0.01 miligramos por kilogramo o litro de PVC la cantidad máxima de cloruro de vinilo permitida. Pero esta legislación se olvida del resto de aditivos tóxicos presentes en el PVC.
Existen estudios que indican que el paso del plastificante DEHF de los envases de PVC a los alimentos es considerable al cabo de unas semanas [16] . Por ejemplo, en el caso de la leche en polvo, se han medido cantidades de DEHF de 45 miligramos por litro al cabo de 24 horas de almacenamiento.
los microbios en el agua embotellada pueden reproducirse más rápidamente en superficies de PVC que en cristal [17].
En Alemania está prohibido el uso de plástico de PVC para envolver alimentos, debido a que se ha comprobado que el plastificante dioactilapidato (DOA) migra directamente hacia ellos. Solamente está permitido en el caso de la carne fresca.
Las aplicaciones médicas del PVC no suponen más del 3% del total, pero son un punto primordial para las relaciones públicas de la industria que alega que el PVC es esencial en los hospitales. Se usa en probetas, catéteres, como material para entubar, en las máquinas de hemodiálisis, entre otras aplicaciones. Este PVC flexible contiene el plastificante DEHF que puede migrar desde las bolsas y los tubos de los hospitales a los fluídos que contienen. Así:
se ha detectado DEHF en la sangre almacenada en los bancos de sangre
los pacientes de diálisis sufren irritaciones de piel e hígado, problemas de circulación y corazón, todo relacionado con las dosis de DEHF que reciben en cada tratamiento en el que se usan tubos de PVC. Los síntomas mejoran al dejar en contacto con tubos de este material [18]. Se han medido concentraciones de 150 miligramos de DEHF por litro de sangre en pacientes sometidos a sesiones de hemodiálisis tras 5 horas de tratamiento [19]
Los objetos de PVC agravan las consecuencias de los incendios
Quemar PVC supone uno de los peligros más graves para el ser humano y el medio ambiente. La amplia presencia de productos fabricados con este material en las casas modernas asegura que en los incendios en casas y edificios haya objetos de PVC por medio.
Al entrar en contacto con el fuego, el PVC genera emisiones de los siguientes productos:
metales pesados
compuestos organoclorados (dioxinas y otros)
cloruro de hidrógeno (HCl), que en contacto con humedad (por ejemplo, en los pulmones) forma ácido clorhídrico. Éste es un gas corrosivo que ocasionará graves quemaduras y daños en el sistema respiratorio de las personas, además de considerables daños materiales [20]. Debido a esto último, el PVC está prohibido en muchos hospitales, colegios, torres de comunicaciones, bancos, centrales de energía e instalaciones militares. Todo lo anterior puede suceder incluso antes de que el PVC arda. De hecho, su contenido en cloro puede impedir la ignición, la aparición de llama.
Existen varios casos documentados de incendios con presencia de objetos de PVC. Entre ellos:
1992. Irónicamente, uno de los peores incendios de este tipo se produjo en la planta de reciclaje de PVC, la situada en Langerich, Alemania. El almacén quedó contaminado con cenizas cargadas de dioxinas. Las tierras agrícolas de los alrededores en varios kilómetros a la redonda contenían niveles ilegales de dioxinas, cadmio y plomo.
1977. Incendio en el SuperClub de Beverly Hills. 161 muertos sin haber tenido contacto directo con las llamas antes de que el anhídrido carbónico alcanzara niveles peligrosos y las llamas alcanzaran la madera. Supervivientes con serios daños en el aparato respiratorio. Consecuencias directas de la presencia del PVC [21].
1987. Incendio de un edificio de Bielefeld, Alemania. A raiz de los niveles de dioxinas detectados en los restos del incendio entró en vigor la primera prohibición de uso de PVC en edificios públicos.
El PVC como residuo. No hay escondite seguro
No importa el metodo elegido para la gestión de los residuos de PVC. Este material sigue produciendo efectos negativos sobre el medioambiente al final de su vida útil.
El PVC y el reciclaje no hacen buena pareja
En respuesta a la creciente concienciación social, las industrias plásticas lanzaron dos campañas de relaciones públicas. La primera trataba de convencer de la biodegradabilidad del plástico y fracasó estrepitosamente. La segunda, intentando demostrar la posibilidad del reciclaje, ha tenido más éxito.
El PVC pertenece a la familia de los termoplásticos, al igual que el polietileno, polipropileno y el poliestireno, por lo que en teoría puede refundirse y moldearse de nuevo. Sin embargo, en la práctica, el reciclaje del PVC:
es un bajociclaje. Debido a la gran variedad de aditivos usados (en su mayoría tóxicos) en las distintas aplicaciones de este material, el PVC no es una sustancia única. La mezcla de objetos de PVC distintos a la entrada del proceso de reciclaje provoca que los productos reciclados sean de baja calidad (bancos para parques, postes para vallas, macetas...) para los que hay escasa demanda. Todas las aplicaciones del PVC reciclado están perfectamente cubiertas por materiales más adecuados como el cemento y la madera. Esto no hace otra cosa que retrasar el vertido inevitable en vertederos o incineradoras.
es caro. La propia industria del PVC ha reconocido que los actuales esfuerzos de reciclaje no son rentables, ya que las resinas y productos reciclados son a menudo más caros que el plástico virgen, y que la gran campaña lanzada para demostrar la reciclabilidad de los productos fabricados con PVC ha sido realizada más por su valor de relaciones públicas que por otros motivos [22].
Como consecuencia de ello, el reciclaje de plásticos después de su consumo es insignificante y aumenta el tráfico de residuos plásticos. En EE.UU, éste alcanzó un volumen de 200 millones de libras en 1991. Se ha descubierto que el 40% del plástico se vierte, aunque los traficantes de residuos afirman que será reciclado [23].
El verdadero destino del PVC: el vertedero
Cuando el PVC se deposita en un vertedero se está poniendo en peligro de contaminación el subsuelo y las aguas subterraneas. Tanto los plastificantes como los metales pesados, por la acción de microorganismos o de líquidos corrosivos en el vertedero, pueden ser liberados [24] y contribuir al aumento de la peligrosidad del lixiviado (el líquido que se filtra a través del vertedero. Ni siquiera los mejores impermeabilizantes de vertederos pueden prevenir el escape del lixiviado [25], que es sólo cuestión de tiempo. De esta manera, estamos trasladando el problema a las próximas generaciones.
Incineración: dioxinas para todos
La incineración de residuos urbanos se basa en dos claras falacias:
Es el mejor método para eliminar los residuos
Es una fuente de energía Pero, en realidad, esta forma de gestión de los residuos:
dispersa contaminantes tan peligrosos como los organoclorados, el cloruro de hidrógeno y metales pesados en el aire y el agua.
genera enormes cantidades de nuevos y peligrosos residuos. Por cada 3 toneladas de residuos urbanos que entran en los hornos de las incineradoras, sale 1 tonelada de cenizas tóxicas [26], que deberán ser depositadas en vertederos, esta vez especiales.
despilfarra energía. La energía obtenida al quemar unos residuos es del orden de 3 a 5 veces menor que la que será necesaria para producir esos objetos de nuevo (extracción de materias primas, elaboración, distribución).
El contenido en cloro del PVC lo hace totalmente inadecuado para ser incinerado. El PVC genera cloruro de hidrógeno (HCl) al ser incinerado y es la fuente principal de las dioxinas emitidas por las incineradoras. Por ejemplo, la incineración de 1 kilogramo de PVC produce 50 microgramos de dioxinas, cantidad suficiente para iniciar cáncer en 50.000 animales de laboratorio [27].
La única solución aceptable a los problemas de eliminación de los productos de PVC es no producirlos.

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