domingo, 29 de junio de 2008

NIÑOS AUTISTAS


Hola! Mi nombre es Mari Luz soy médica peruana, muy interesada en la investigación y tratamiento del AUTISMO. Este blog lo hago con la intención de dar a conocer los avances recientes sobre este sindrome, compartir con otros colegas y padres de familia de niños autistas, sobre su tratamiento y probable cura.

sábado, 28 de junio de 2008

UNA OPINION DE PADRES

NOSOTROS CURAMOS EL AUTISMO DE NUESTRO HIJO

Por Karyn Seroussi
Tomado de PARENTS Magazine, Edición de Febrero de 2000.

Cuando la psicólogo que estaba examinando a nuestro hijo de 18 meses nos dijo que ella creía que Miles tenía Autismo, mi corazón comenzó a latir fuerte. No sabía lo que quería decir esa palabra exactamente, pero sabía que era malo. ¿No era el autismo acaso un tipo de enfermedad mental – quizás esquizofrenia juvenil? Lo que es peor, yo vagamente recordé haber oído decir que este trastorno era causado por traumas emocionales en la infancia. En un instante, todas las ilusiones de seguridad en mi mundo parecían desvanecerse.
Nuestro pediatra nos había referido al psicólogo en Agosto de 1995 porque Miles no parecía comprender nada de lo que le decíamos. El se había desarrollado de manera perfectamente normal hasta que cumplió los 15 meses, pero después dejó de decir las palabras que había aprendido – vaca, gato, bailar – y comenzó a desaparecer dentro de sí mismo. Supusimos que sus crónicas infecciones de oído eran las responsables de su silencio, pero después de tres meses, él de verdad se había retirado a su propio mundo.
Repentinamente, nuestro niño pequeño y alegre casi no podía reconocernos ni a su hermanita de 3 años. Miles no establecía contacto visual y ni siquiera intentaba tampoco comunicarse señalando con su dedo o haciendo gestos. Su conducta se tornó cada vez más extraña: El arrastraba su cabeza por el piso, caminaba de puntillas (muy común en niños autistas), hacía sonidos extraños como unos gargarismos, y se pasaba largos períodos repitiendo una misma acción, tales como abrir y cerrar puertas o llenando y vaciando una taza de arena en el cajón de arena. A veces gritaba sin consuelo, se negaba a que le cargaran o le abrazaran, y desarrolló una diarrea crónica.
Luego aprendí que el autismo – o trastorno del espectro autista, como lo llaman los doctores ahora – no es una enfermedad mental. Es una discapacidad del desarrollo que se piensa que es causada por una anomalía en el cerebro. El National Institutes of Health estima que por lo menos 1 de cada 500 niños está afectado. Pero según algunos estudios recientes, la incidencia está aumentando rápidamente. En Florida, por ejemplo, el número de niños autistas ha aumentado casi en un 600 por ciento en los últimos diez años. Sin embargo, aunque es más común que el Síndrome de Down, el autismo continúa siendo uno de los trastornos del desarrollo menos entendidos.
Nos dijeron que cuando creciera, Miles definitivamente estaría severamente discapacitado. Que el no iba a poder hacer amigos, llevar una conversación con sentido, aprender en un salón regular de clases sin ayuda especial, o vivir independientemente. Sólo podíamos esperar que con la terapia conductual, nosotros podríamos quizás enseñarle algunas destrezas sociales que el nunca captaría por sí mismo.
Yo siempre había pensado que lo peor cosa que pudiera pasarle a alguien es perder a un hijo. En ese momento, eso me estaba pasando a mí, pero de una manera perversa e inexplicable. En lugar de condolencias, yo recibo miradas de incomodidad, consuelos inapropiados, y la sensación de que algunos de mis amigos ya no me querían devolver las llamadas.
Después del diagnóstico inicial de Miles, pase horas y horas en la biblioteca, investigando la razón por la que mi hijo había cambiado tan dramáticamente. Fue entonces cuando me topé con un libro que mencionaba que un niño autista cuya madre creía que sus síntomas fueron ocasionados por una "alergia cerebral" a la leche. Yo nunca había oído de eso, pero ese pensamiento estuvo rondando mi mente porque Miles bebía una cantidad inusual de leche – por lo menos medio galón al día.
Yo también recordé que pocos meses antes, mi madre había leído que muchos niños con infecciones de oído crónicas eran alérgicos a la leche y el trigo. Ella me decía, "Tu deberías eliminarle esos alimentos a Miles y ver si sus oídos se aclaran." Yo le insistí, "Leche, pasta, queso, y cereal Cheerios son las únicas cosas que él come, si se las elimino, se morirá de hambre."
Luego me di cuenta que las infecciones de oído de Miles habían comenzado cuando tenía 11 meses de edad, justo después de haber cambiado de la fórmula de soya a la leche de vaca. El había estado tomando la fórmula de soya porque mi familia tenía predisposición a las alergias, y yo leí que la soya podía ser mejor para él. Yo lo había amamantado hasta los 3 meses, pero el no toleraba muy bien la leche materna – tal vez porque yo estaba tomando mucha leche. No había nada que perder, así que decidí eliminar todos los productos lácteos de su dieta.
Lo que pasó después era poco menos que un milagro. Miles dejó de gritar, y ya no pasaba tanto tiempo realizando acciones repetitivas, y hacia el final de la primera semana, él halaba de mi mano cuando quería bajar las escaleras. Por primera vez en meses, él permitió que su hermanita le tomara de las manos para cantarle una canción.
Dos semanas después, un mes después de haber visto al psicólogo, mi esposo y yo mantuvimos nuestra cita con una pediatra del desarrollo muy conocida para que confirmara el diagnóstico de autismo. La Dra. Susan Hyman le hizo una variedad de pruebas a Miles y nos hizo muchas preguntas. Nosotros describimos los cambios en su comportamiento desde que dejó de consumir productos lácteos. Finalmente, la Dra. Hyman nos miró con tristeza y nos dijo, "Lo siento. Su hijo es autista. Admito que el asunto de la alergia a la leche es interesante, pero no pienso que pudiera ser la responsable del autismo de Miles o de su mejoría reciente."
Miles sorprendió a todos
Estabamos terriblemente descorazonados, pero a medida que pasaban los días, Miles continuaba mejorando. Una semana después, cuando lo halé para que se sentara en mis piernas, hicimos contacto visual y él se sonrió. Comencé a llorar – al fin parecía saber quien era yo. El había ignorado totalmente a su hermanita, pero ahora él la veía jugar y hasta se enojaba cuando ella le quitaba cosas. Miles dormía mejor, pero su diarrea persistía. Aunque aún no había cumplido los dos años, lo llevábamos a una guardería especial tres mañanas a la semana e inició un programa conductual y de lenguaje intensivo e individualizado que la Dra. Hyman había aprobado.
Por naturaleza, yo soy una escéptica natural, y mi esposo es un investigador científico, de modo que decidimos probar la hipótesis de que la leche afectaba el comportamiento de Miles. Una mañana le dimos un par de vasos, y hacia el final del día, estaba ya caminando de puntillas, arrastrando su frente por el piso, haciendo sonidos extraños, y exhibiendo las otras conductas bizarras que casi habíamos olvidado. Pocas semanas después, las conductas regresaron por breve tiempo, y descubrimos que Miles había comido un poco de queso en la guardería. Nos convencimos completamente que los productos lácteos estaban relacionados de alguna manera con su autismo.
Yo quería que la Dra. Hyman viera como le estaba yendo a Miles, y así pues le envié un video de él jugando con su padre y su hermana. Ella nos llamó enseguida para decirnos que estaba completamente sorprendida porque veía que Miles había mejorado notablemente. Nos dijo, "Karyn, si no lo hubiera diagnosticado yo misma, no creería que es el mismo niño."
Yo tenía que descubrir si los otros niños habían tenido experiencias similares, y para ello me compré un módem para mi computadora – lo cual no era algo estándar en 1995 – y descubrí a un grupo de apoyo para autismo en la Internet. Un poco abochornada pregunté: "¿Puede ser que el autismo de mi hijo esté relacionado con la leche? ?"
La respuesta fue abrumadora, ¿Dónde había estado yo?, ¿Acaso no había oído hablar del Dr. Karl Reichelt en Noruega?, ¿No sabía yo nada de Paul Shattock en Inglaterra? Estos investigadores tenían evidencia preliminar para validar lo que los padres habían estado reportando durante casi 20 años: que los productos lácteos exacerbaban los síntomas del autismo.
Mi esposo, quien tiene un Ph.D. en Química, sacó copias de los artículos de los boletines que los padres habían mencionado por la Internet y los estudió detalladamente. Según me lo explicó, existía la teoría de que un sub-tipo de niños con autismo descomponen la proteína de la leche (caseína) en péptidos que afectan al cerebro del mismo modo que las drogas alucinógenas. Un grupo de científicos - algunos de los cuales eran padres de niños con autismo - habían descubierto compuestos que contenían opiáceos – una clase de sustancias que incluyen al opio y a la heroína – en la orina de niños autistas. Los investigadores teorizaron que a estos niños, o les hacía falta una enzima que normalmente descompone a los péptidos a una forma digerible, o los péptidos, de alguna manera, se estaban infiltrando hacia el torrente sanguíneo antes de que pudieran ser digeridos.
En un ataque de emoción, me di cuenta que esto tenía mucho sentido, ya que explicaba porque Miles se desarrolló normalmente durante su primer año, cuando sólo tomaba la fórmula de soya. También podía explicar porque él ansiaba beber leche después. Los opiáceos son altamente adictivos, y aún más, la extraña conducta de los niños con autismo ha sido comparada muchas veces con la de alguien alucinando con LSD.
Mi esposo también me dijo que el otro tipo de proteína que se descomponía de manera tóxica era el gluten – que se encuentra en el trigo, la avena, y el centeno, y que comúnmente es añadida a miles de alimentos empacados. La teoría tal vez hubiera sonado como traída por los cabellos para mi esposo científico si él no hubiese visto los cambios dramáticos en el propio Miles, y recordó como Miles había auto-limitado su dieta a alimentos que contenían trigo y lácteos. En lo que a mí concernía, no había duda que el gluten también tenía que desaparecer de su dieta. Aunque estuviera ocupada, tenía que aprender a cocinar comidas sin gluten. Las personas que padecen la enfermedad celíaca también son intolerantes al gluten, así que pasé horas metida en la Internet recabando información.
Después de 48 horas de estar sin gluten ni caserna, a los 22 meses, Miles hizo por primera vez heces sólidas, y su equilibrio y coordinación mejoraron notablemente. Uno o dos meses más tarde, comenzó a hablar – decía por ejemplo – "zawaff" cuando quería decir jirafa, y "ayashoo" cuando quería decir elefante. Todavía no me llamaba "Mami", pero tenía un nombre especial para mí cuando yo lo buscaba en la guardería.
Sin embargo, los doctores de la localidad que veían a Miles - su pediatra, genetista y gastroenterólogo – todavía se mofaban de la conexión entre el autismo y la dieta. Aunque la intervención dietética era un enfoque seguro y no invasivo para tratar el autismo, hasta que grandes estudios controlados pudieran probar que funcionaba, la mayoría de las personas en la comunidad médica no querían saber nada sobre ella.
Así pues, mi esposo y yo decidimos convertirnos en unos expertos. Comenzamos a asistir a las conferencias sobre autismo y a llamar y a enviar correos electrónicos a los investigadores europeos. Asimismo, organicé un grupo de apoyo para otros padres de niños autistas dentro de mi comunidad. Aunque algunos padres no estaban interesados en explorar la intervención dietética al principio, a menudo cambiaban de idea después de conocer a Miles. No todos los niños con autismo respondieron a la dieta, pero eventualmente había unas 50 familias de la localidad cuyos niños estaban en la dieta sin gluten ni caseína y habían obtenido resultados emocionantes. Y a juzgar por el número de personas en las listas de apoyo por la Internet, había miles de niños en todo el mundo que estaban respondiendo bien a la dieta.
Afortunadamente, encontramos a un nuevo pediatra local que nos daba mucho apoyo, y a Miles le estaba yendo tan bien que yo casi saltaba de la cama todas las mañanas para ver los cambios en él. Un día, cuando Miles tenía 2 años y medio, él tomó un dinosaurio de juguete para enseñármelo, y me dijo, "Wook, Mommy issa Tywannosaurus Wex!" (Mira mamá, es un Tiranosaurus Rex). Asombrada, aguanté mis manos temblorosas y le dije, "Me llamaste Mami", luego él se sonrió y me dio un abrazo que duró largo tiempo.
Cuando Miles cumplió tres años, todos sus doctores estuvieron de acuerdo en que su autismo se había curado completamente. En los tests que le hicieron tuvo un rendimiento de 8 meses por encima de su nivel de edad en las áreas: social, lenguaje, auto-ayuda, y destrezas motoras, e ingresó a un preescolar regular sin ningún apoyo de educación especial. Su maestra me dijo que él era uno de los niños más agradables, habladores y participativos en la clase.
Actualmente, a los 6 años de edad, Miles está entre los niños más populares en su clase de primer grado. Está leyendo a nivel de cuarto grado, tiene buenos amigos, y recientemente actuó en un papel dentro de la obra musical que montaron en su salón, y demostró gran talento. Está profundamente apegado a su hermanita mayor, y pasan horas involucrados en el tipo de juego imaginativo jamás visto en niños con autismo.
Mis peores miedos nunca se hicieron realidad. Somos terriblemente afortunados.
Pero me imaginé a todos los otros padres que pueden no ser lo suficientemente afortunados al no conocer esta dieta. Por eso, en 1997 comencé con un boletín noticioso y una organización de apoyo internacional llamada Autism Network for Dietary Intervention (ANDI), junto con otra mamá, Lisa Lewis, autora del libro Special Diets for Special Kids – Dietas Especiales para Niños Especiales (Future Horizons, 1998). Hemos recibido cientos de cartas de padres de todas partes del mundo cuyos niños han usado la dieta con éxito. Tristemente, la mayoría de los médicos continúan escépticos, aunque es mejor contar con la orientación de un profesional al poner en práctica la dieta.
Yo he seguido estudiando las investigaciones que han ido emergiendo, y cada vez se vuelve más claro para mí que el autismo es un desorden relacionado con el sistema inmunológico. La mayoría de los niños autistas que conozco han tenido varias alergias alimentarias además de su alergia a la leche y al trigo, y casi todos los padres de nuestro grupo tiene o ha tenido por lo menos un problema relacionado con el sistema inmunológico: enfermedad tiroidea, enfermedad de Crohn, enfermedad celíaca, artritis reumatoide, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, o alergias. Los niños autistas probablemente tienen una predisposición genética a anormalidades del sistema inmunológico, pero ¿qué es lo que, en sí, hace que la enfermedad se dispare?
Muchos padres juran que las conductas autistas de sus hijos comenzaron a los 15 meses, poco después de haber recibido la vacuna para el sarampión, paperas, y rubéola (en Inglés, MMR). Cuando examiné evidencias tales como fotos y videos para ver exactamente cuando Miles comenzó a perder su lenguaje y sus destrezas sociales, tuve que admitir que había coincidido con su vacuna MMR – después de la cual tuvimos que llevarlo a la sala de emergencias con fiebre de 40º F y convulsiones febriles.
Recientemente, un investigador Británico, el Dr. Andrew Wakefield, M.D., publicó un pequeño estudio que vincula la porción de la vacuna correspondiente al sarampión con daños al intestino delgado – lo cual puede ayudar a explicar el mecanismo por el cual los péptidos alucinógenos se cuelan hacia el torrente sanguíneo. Si se descubre que la vacuna MMR juega sin duda un papel importante en la aparición del autismo, podemos averiguar si algunos niños están en mayor riesgo que otros y por tanto no deban recibir la vacuna o tal vez tengan que ser vacunados a una edad posterior.
Hay otra investigación en desarrollo que nos está dando esperanzas: Investigadores de la División de Diagnósticos Orto Clínicos de la compañía Johnson & Johnson – mi esposo entre ellos – están estudiando ahora la presencia anormal de péptidos en la orina de los niños autistas. Mi esperanza es que eventualmente se desarrolle una prueba diagnóstica rutinaria para identificar el autismo en niños muy pequeños y que cuando algunos tipos de autismo sean reconocidos como un trastorno metabólico, la dieta sin gluten ni caseína haya pasado del reino de la medicina alternativa a la medicina regular.
La palabra autismo, que una vez significó tan poco para mí, ha cambiado profundamente mi vida. Llegó a mi casa como un huésped monstruoso que jamás había sido invitado, pero que eventualmente trajo sus propios regalos. Me he sentido doblemente bendecida – una por la asombrosa buena fortuna de recuperar a mi hijo y también por haber podido ayudar a otros niños autistas que han sido desahuciados por sus doctores y llorados por sus padres.

Adaptado del libro Unraveling the Mystery of Autism and Pervasive Developmental Disorder: A Mother’s Story of Research and Recovery, por Karyn Seroussi. Será publicado este mes por Simon&Schuster editores. Reimpresión con permiso de su autora.Traducción: María Russo de Lahoud, miembro de SOVENIA (Sociedad Venezolana para Niños y Adultos Autistas), Caracas, Venezuela Marzo de 2000.

INVESTIGACION SOBRE AUTISMO






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¿Puede Curarse el Autismo?



Dra. Lilia T. Negrón, Ph.D., Psiquiatra, Fundadora y Directora de SOVENIA El Autismo ocupa el tercer lugar entre los trastornos del desarrollo, es más frecuente que el Síndrome de Down y sin embargo es muy poco conocido por el público general y profesional, y como consecuencia de este desconocimiento es difícil de diagnosticar y de tratar adecuadamente. Hasta la década del sesenta se culpabilizó a los padres como factores causantes del mismo, pero a partir de 1964, cuando el Dr. Bernard Rimland, Ph.D., Psicólogo y padre de Mark, un niño con Autismo, acaba con el mito del origen emocional del trastorno y escribe su libro "Infantile Autism" (1964) donde plantea la posibilidad del origen orgánico del autismo y además funda la National Society for Autistic Children (N.S.A.C.), se comienza a hacer investigación sobre los aspectos orgánicos del síndrome, y al mismo tiempo se inicia el tratamiento psicoeducativo con investigación e implementación de estrategias específicas para enseñar a los niños con autismo. Lo que siempre ha preocupado a los padres y a los padres profesionales ha sido que aún cuando ellos y los maestros, psicólogos y terapistas se esfuercen y pongan lo mejor de sus conocimientos y energías para enseñar al niño con autismo, éste avanza muy lentamente y a veces también tiene regresiones. El otro problema que han confrontado los padres a lo largo de estos años es la escasez de profesionales capacitados y competentes para educar a los niños con autismo y un factor muy importante también ha sido lo elevado de los costos de la educación y tratamiento en el autismo. Los niños autistas han sido sometidos a exámenes complementarios (Resonancia Magnética, Electroencefalograma, Tomografía Computarizada de Cráneo, Determinación de Aminoácidos en sangre y orina y muchos otros) altamente invasivos y costosos, luego de los cuales no se les indica ningún tratamiento efectivo y/o curativo, sino que les recetan psicofármacos que producen efectos secundarios y ninguna o muy poca mejoría de alguno de los síntomas del cuadro autista. Muchos padres, y el primero de ellos es el Dr. Bernard Rimland, siempre preocupados por encontrar el mejor tratamiento, el menos costoso y el menos invasivo, han venido haciendo investigaciones que ya están dando sus frutos y están llegando a la respuesta a la pregunta que todos los padres nos hacen a los profesionales cuando le damos el diagnóstico de autismo a sus hijos: "¿Puede curarse el autismo?" Nuestra respuesta era "el autismo es una condición que acompañará al sujeto por el resto de su vida..." Una de las primeras investigaciones y hallazgos positivos en el tratamiento médico del autismo realizada por el Dr. B. Rimland, Ph.D., en el Institute for Child Behavior Research hoy "Autism Research Institute" , que él dirige en San Diego, California, fue la utilización de altas dosis de vitaminas del complejo B, o megavitaminoterapia, ya en la década del setenta con mejorías milagrosas y casi curativas en algunos niños con autismo. En ese mismo tiempo, se empezaba a hablar de las "alergias cerebrales", que consistían en síntomas de empeoramiento de la conducta cuando los niños consumían alimentos ricos en trigo o leche, y ya muchos padres reportaban mejoría del cuadro de autismo cuando esos alimentos eran retirados de la dieta de sus hijos. Otro aspecto importante señalado por el Dr. Rimland fue la selectividad de los niños autistas en su alimentación y él dijo "los alimentos que ellos prefieren y consumen con más frecuencia son los que más daño les hacen".

¡El Dr. Rimland es un visionario!Ha sido duramente criticado y desvalorizado por los profesionales de la Medicina, pero muy apoyado y valorizado por los padres que han podido comprobar la verdad de sus investigaciones. En 1981 apareció otro hecho insólito, los padres de un niño informan a la colectividad que su hijo Duffy Mayo, había mejorado después que un especialista en Infecciones por Hongos le había indicado un tratamiento para la Candidiasis Intestinal. Y en la Conferencia de la Autism Society of America (A.S.A.), 1988 en Anaheim, California, se plantearon discusiones entre padres y profesionales expertos en autismo, porque muchos padres estaban aseverando que sus hijos habían mejorado después del tratamiento para la Candidiasis Intestinal, y los profesionales decían "que tiene que ver el intestino con el autismo que es un trastorno neurológico..."

Entrenamiento de Integración AuditivaHan pasado años donde sólo se ha continuado aplicando estrategias psicoeducativas muy costosas no sólo para los padres sino para el Estado. En la década de los ochenta surgen investigaciones que plantean la teoría del exceso de opiáceos en el autismo (Panksepp, 1979; Reichelt, 1981) y muchos expertos en autismo empiezan a utilizar drogas para disminuir este exceso de endorfinas, como fue la utilización de Naltrexona, antagonista opiáceo en niños autistas (Campbell, M., 1985; Gillberg, C.,1985; Negrón, L., 1990). De repente en la década del noventa aparece una madre anunciando la "curación" de su hija Georgiana Stehli con un tratamiento llamado "Auditory Integration Training" (Entrenamiento de Integración Auditiva) de inmediato el Dr. Rimland junto con el Dr. S. Edelson inician una investigación para comprobar la veracidad de este relato publicado en un libro "The Sound of Miracle" (1991), escrito por Annabel Stehli, y luego de estas investigaciones, el Dr. Rimland confirma que este tratamiento es efectivo en el autismo.
Padres Unidos: "¡Derrotemos el Autismo Ahora!"Todos los años en la Conferencia Anual de la Autism Society of America (A.S.A.) se encuentran padres y profesionales, así como padres profesionales con hijos con autismo y como consecuencia de estas reuniones han surgido nuevas vías de investigación, cuando muchos padres han comenzado a concientizar que sus hijos, además de tener autismo presentan una serie de síntomas físicos semejantes, especialmente en lo referente a la frecuencia de las infecciones de vías respiratorias superiores, trastornos digestivos como diarrea, estreñimiento, flatulencia, selectividad en los alimentos que consumen, aros oscuros alrededor de los ojos, pestañas largas y muchas otras características que motivan al Dr. B. Rimland a convocar a un simposio patrocinado por el Autism Research Institute y que denominan "Defeat Autism Now!" (D.A.N.!) en Dallas, en Enero de 1995, y de ese primer simposio se publica el llamado Protocolo del D.A.N.! que no es más que el reporte de las opciones de evaluación biomédica para niños con autismo y problemas relacionados. A partir de esta primera reunión a la que asistieron aproximadamente treinta clínicos e investigadores de varias especialidades médicas y científicas se sostiene científicamente que la mejor intervención en autismo es la nutricional, inmunológica y bioquímica. El Protocolo del D.A.N.! representa el mejor pensamiento de las mejores personas en el campo de la investigación en autismo, entre ellos el Dr. Sidney Baker, M.D. y Jon Panghorn, Ph.D., quienes han venido trabajando juntos en la bioquímica del autismo desde 1980. Estamos viendo ahora el comienzo de la luz en el autismo, lo que algunos profesionales llamaban "recuentos anecdóticos de padres" se está convirtiendo en realidad científica comprobada. Actualmente se dice que el autismo es un trastorno multi-factorial:
Genético
Inmunológico
Ambiental
Incremento de la Incidencia del AutismoLa incidencia del autismo ha venido aumentando progresivamente en los últimos diez años y las discusiones se centraban en que si dicho incremento se debía a mejores diagnósticos, por haber un mayor conocimiento de los profesionales sobre el trastorno o si era realmente aparición de mayor número de caos de autismo. De acuerdo con el Informe del Departamento de Servicios del Desarrollo, de California, se reporta un 273% de incremento del autismo en la población de California entre 1987 y 1998, mientras que la Parálisis Cerebral tan solo se incrementó en un 43% y la Epilepsia en un 31%. Esto permitió calcular la incidencia de autismo en la población de California de 1 en 312, mientras que se venía calculando 1 en 500 nacidos vivos. En Trenton, un poblado de New Jersey también se reportó un aumento de la incidencia y se encontró que era de 1 en 132. Todo esto mantiene a los investigadores muy preocupados y Walter C. Herlihy, Ph.D. Bioquímico, padre de dos niñas con autismo y Presidente de Repligen, una compañía biofarmaceutica encargada de desarrollar la hormona secretina como un potencial tratamiento para el autismo, al ver este dramático informe expresó: " Este estudio nos demuestra que el autismo es un grave problema médico y nos indica la necesidad de evaluar rápidamente los nuevos enfoques terapéuticos del mismo". (Needham, MA, Abril 20, 1999, Repligen Corporation). Otro aspecto importante reportado en este informe consiste en que la población está siendo diagnosticada más tempranamente, para 1987, el 35% eran diagnosticados antes de los 4 años y en 1998 ya el 55% está siendo diagnosticado antes de los 4 años. Además en esta población diagnosticada cada vez más se observa un mejor nivel intelectual y pocos niños con retardo mental severo. En el pasado se decía que el 70% de la población autista presentaba algún grado de retardo mental. Este aspecto de la edad de diagnóstico y la presencia de niños autistas de alto nivel de funcionamiento, también lo estamos observando en Venezuela. En el Centro de Diagnóstico y Tratamiento para Autismo (SOVENIA) encontramos en los últimos tres años que en 1997 el 45,6% de los casos diagnosticados era menor de 4 años, para1998 el 66,4% de los casos fueron diagnosticados antes de los 4 años. Y actualmente, en 1999, el 67,25% ha sido diagnosticado también antes de los 4 años, e igualmente son muy pocos los casos considerados como de bajo nivel de funcionamiento. Teuvo Rantala, Nutricionista Clínico, padre de un niño con autismo, quien vive en Helsinki, Finlandia, y cuyo hijo aparentemente "no presenta síntomas de autismo después de estar con el tratamiento nutricional durante 4 años", dice que "el no cree en que el autismo necesariamente está asociado a retardo mental". Es partidario de la Teoría del Exceso de Opioides en el autismo, y por tanto sostiene que un exceso de péptidos provenientes del intestino se vuelven exógenos y dañinos para el sistema nervioso central. El sistema inmune reacciona ante la presencia constante de estos péptidos exógenos y dañinos y esto probablemente altera al sistema inmune (Singh, 1988, 1991, 1993); Weizman, 1982; Todd, 1985; Yonk 1990 y Warren, 1990). Los hallazgos de exámenes de orina demuestran la presencia de eliminación elevada de péptidos en sujetos autistas (Reichelt, Shattock). Las investigaciones actuales indican que los sujetos autistas desarrollan intolerancia a la caseína de la leche y al gluten como consecuencia de la deficiencia de ciertas enzimas y esas llamadas "alergias cerebrales" producen una severa disfunción metabólica cerebral. Es un hecho demostrado que una dieta especial afecta positivamente a los sujetos autistas (Kniveberg, 1995). Uno de los mayores problemas que reportan las familias de los niños autistas y que les producen agotamiento a los padres y cuidadores es la hiperactividad, las conductas disrruptivas y los trastornos del sueño. Teuvo Rantala expresa que él ha podido observar y experimentar la influencia positiva de una dieta especial en su propio hijo. Hoshimo (1990) dice "mientras más salvaje es el niño, mayor es la alteración del sistema neurotransmisor". Para Paul Shattock, Farmacólogo, padre de un niño autista, investigador de la Universidad de Sunderland, Inglaterra, el autismo es un Trastorno Metabólico en el que intervienen factores genéticos, ambientales, infecciosos y dietéticos. El apoya la Teoría del Exceso de Opioides y la permeabilidad intestinal resultante de anomalías genéticas o envenenamiento con pesticidas y metales pesados. Las consecuencias de un desorden metabólico son compatibles con los fenómenos genéticos, epidemiológicos, anatómicos, inmunológicos, psicológicos y conductuales asociados a este síndrome.
Teoría del Exceso de OpioidesSegún Paul Shattock, el Autismo puede ser una consecuencia de la acción de péptidos de origen exógeno que afectan la neurotransmisión dentro del Sistema Nervioso Central. Aumento de los péptidos por deficiencia de enzimas endopeptidasas por déficit de cofactores como vitaminas y minerales, y aumento de la permeabilidad de las paredes intestinales por deficiencia del Sistema Fenol-Sulfuro Transferasa. La Cándida aumenta la permeabilidad intestinal y produce Arabitol y Arabinosa y cualquier sustancia que utilice el sistema Fenol-Sulfuro Transferasa también aumenta la permeabilidad de la pared intestinal (Acetaminofen, cítricos, chocolate, manzana). La Teoría del Exceso de Opioides nos aclara la percepción que tiene el público no médico sobre las personas con autismo. En muchos casos de nuestro Centro de Diagnóstico, (SOVENIA) hemos oído expresiones como "parece que está drogado" para referirse a algún niño con autismo y en el caso de adultos, a algún padre le han reclamado por permitir que su hijo "se drogue de esa forma" cuando alguno de nuestros adultos autistas han tenido una conducta inadecuada o disrruptiva en lugares públicos. Es cierto, el exceso de exorfinas, péptidos exógenos, interfieren la neurotransmisión a nivel sináptico y para disminuir la fuerza de los impulsos sensoriales. Así vemos que la percepción de sonido, gusto y la propiocepción se encuentran alteradas en las personas con autismo y esto podría explicar la preferencia de las personas autistas por sabores fuertes por lo que algunos padres se ven en la necesidad de esconder alimentos como cebolla, condimentos como sal, ajo, porque sus hijos los consumen en exceso. También la inadecuación del sistema vestibular puede ser por el exceso de opioides, pues se inhibe la transmisión de impulsos y no se marean al girar o balancearse. En fin, todos los síntomas del autismo se pueden explicar por la alteración de la neurotransmisión. (Ver. Figuras 1 y 2). Teuvo Rantala, hablando del rendimiento intelectual de los niños autistas dice "no hay nada anormal con su nivel intelectual, solamente están presos por sus alergias cerebrales". Nos preguntamos entonces, ¿cómo pueden aprender si están ausentes de todo por ese exceso de opiáceos? En el autismo hay un proceso tóxico más que "alérgico". (Ver gráfica Dr. Rantala)
Autismo ¿Intolerancia o Alergia?La Dra. Waring (1993) describe que el 90% de los niños autistas tienen deficiencia en una enzima hepática llamada Fenolsulfurotransferasa y por lo tanto no pueden eliminar los componentes tóxicos que contienen sulfuros. El exceso de exorfinas produce destrucción de tejido nervioso y no sabemos lo que le puede haber pasado al sistema nervioso de un niño desde el momento de su nacimiento hasta el momento en que es diagnosticado, pues sabemos que el diagnóstico en la mayoría de los países se hace entre los 3-5 años, y posiblemente ya probablemente hay algún daño cerebral. El Síndrome Autista envuelve un mal funcionamiento cerebral. El mal funcionamiento cerebral es secundario a la neurotoxicidad de químicos ambientales a los que el individuo es expuesto durante la gestación y/o en el momento después del nacimiento. De esto podemos fácilmente deducir que un DIAGNOSTICO TEMPRANO es ahora mucho más importante, pues si sabemos que ese niño nació con un cociente intelectual normal y por la falta de un diagnóstico y tratamiento precoz lo podemos convertir en un niño con retardo mental severo y una conducta difícilmente controlable por medicación y/o modificación de conducta, es mayor nuestra responsabilidad como profesionales sobre el futuro de ese niño. En la experiencia de nuestro Centro de Diagnóstico (SOVENIA) estamos viendo niños diagnosticados a los 16-30 meses en lo que la aplicación inmediata del tratamiento nutricional y con altas dosis de vitaminas, los síntomas de autismo han desaparecido casi totalmente en tiempos tan cortos como 4 meses. El resto de nuestros niños, cuyos padres creen en la Teoría del Exceso de Opioides y en el beneficio del tratamiento nutricional y la megavitaminoterapia asociada a la intervención psicoeducativa con el programa TEACCH han mostrado mejorías significativas en su desarrollo y disminución de los síntomas de autismo en un período de tiempo menor que el que se necesitaba anteriormente sin el empleo de la terapia nutricional y de vitaminas. Esta mejoría se refleja en el resultado de las pruebas aplicadas en la re-evaluación anual de rutina de nuestros niños atendidos en el Centro de Diagnóstico y Tratamiento para Autismo y en las observaciones y reportes de familiares, terapistas y maestros de estos niños en ambientes diferentes al de nuestro Centro. La atención médica de estas alteraciones metabólicas, inmunológicas, infecciosas, micóticas, enzimáticas que se presentan en el autismo ha traído muchas discusiones y oponentes, algunos han considerado que las mejorías reportadas por los padres son tan solo anécdotas o ilusiones de esos padres que desean ver a su hijo salir del autismo. El Dr. Rimland plantea que "también fueron relatos anecdóticos los informes sobre la matanza de judíos y por eso la Cruz Roja no intervino para evitarlos; cuando se descubrió que la nicotina del cigarrillo era causante del Cáncer Pulmonar, pasaron años antes de que se prohibiera la venta de cigarrillos a menores de edad y cuando se descubre que las deficiencias de Acido Fólico en mujeres embarazadas era causa de Espina Bífida en el feto, también pasaron años comprobando este hecho científicamente antes de empezar a indicarle Acido Fólico a las mujeres embarazadas." Es por esto que Rimland y los padres de niños con autismo dicen que "no pueden seguir esperando a que los científicos comprueben todos estos hallazgos, porque para entonces ya habrá pasado el tiempo para sus hijos todavía pequeños." Estos padres profesionales son de Estados Unidos, Inglaterra, Finlandia y están encontrando los mismos resultados.
Resultado del Tratamiento NutricionalDieta Libre de Gluten y de Caseína:

Normaliza o incrementa el deseo de comunicarse
Normaliza el contacto visual
Aumenta la concentración
Finalizan los problemas de sueño
Disminuye la percepción distorsionada
Finalizan las crisis de rabia
Disminuyen las reacciones de pánico en lugares desconocidos
Se incrementa la comprensión en el lenguaje hablado
Aumenta la habilidad para aprender palabras y lenguaje oral
Normaliza la función intelectual

Últimos hallazgos científicos. En el año 1996, Victoria Beck, madre de profesión Astrónoma, descubre que su hijo Parker de 2 años y medio, quien presentaba trastornos digestivos severos desde el nacimiento y que a los 18 meses, después de recibir la vacuna Triple Viral presenta todos los síntomas de autismo, y a pesar de estar en control médico, haberle hecho todo tipo de evaluaciones médicas altamente especializadas, no mejoraba con ningún tratamiento aplicado ni sus trastornos digestivos ni sus síntomas de autismo. Es así como insiste en que lo evalúen para investigar una posible Enfermedad Fibroquística del Páncreas, pues los estudios para diagnóstico de Enfermedad Celíaca habían resultado negativos. Así finalmente logra hacerle esta evaluación y tres semanas después de la primera aplicación endovenosa de Secretina comienzan a aparecer lenguaje, control de esfínteres, mayor atención y concentración, mejor y más imitación de movimientos y canciones, responde a lenguaje gestual, comienza a dibujar una cara y nombrar las partes de la misma, mantiene contacto visual el 75% de las veces, se le normalizan los movimientos intestinales, empieza a asociar los objetos con las palabras. De inmediato ella relaciona la mejoría violenta de Parker con la aplicación de alguna sustancia durante la evaluación; pero a pesar de su insistencia ante el equipo médico que lo evaluó, estos se niegan a reconocer que esa mejoría fuese real. Sus esfuerzos llegaron hasta encontrar a un padre médico que se ofrece para repetir la misma experiencia con su niño también autista, pero para eso necesita el informe médico de Parker y el Hospital se niega repetidamente a entregarlo, hasta que los Beck encuentran un abogado que demanda al Hospital y consigue el informe y descubre que estos médicos estaban usando el informe y videos de Parker para obtener la patente de Secretina en el tratamiento del autismo. Esta patente se la otorgan luego a Victoria Beck, pues fue ella quien realmente descubrió la asociación entre la mejoría de su hijo y la Secretina. Esta patente fue donada por los Beck al Autism Research Institute que dirige el Dr. Rimland con el objeto de obtener mayores fondos para investigación en el área de autismo. ¿Será este descubrimiento el camino para llegar a la curación del autismo? El Dr. Rimland ha dicho "la Secretina es el mayor descubrimiento en autismo después del Entrenamiento de Integración Auditiva." Han pasado 3 años desde que Victoria Beck empezó a observar la mejoría en Parker, Parker sigue mejorando, ya tiene 5 años y medio y el 70% de más de 3.000 personas (niños, adolescentes o adultos) a los que se les ha aplicado una primera dosis endovenosa de Secretina han mostrado mejoría y el 80% han mostrado mejoría luego de la segunda dosis. Repligen, industria biofarmaceútica con W. Herlihy, bioquímico y padre de dos niñas autistas está investigando la posibilidad de obtener una secretina humana o sintética, la dosis apropiada, la vía de aplicación menos invasiva y más efectiva y los mecanismos de acción. Está demostrado que en Parker Beck y en el niño autista hijo del médico que aplicó Secretina a su hijo para ayudar a Victoria en sus investigaciones, mejoró el flujo sanguíneo cerebral según los resultados pre y post-secretina en la Tomografía por Emisión de Positrones.
Las investigaciones actuales están dando evidencias comprobables de cambios a nivel del sistema nervioso central con la aplicación de Secretina, entonces, ¿por qué tantas opiniones negativas hacia este posible tratamiento del autismo que es una esperanza para padres y niños? Victoria Beck dice sobre esto en su libro: "Confronting Autism: The Aurora on the Dark Side of Venus" : "Acaso los médicos han demostrado que el uso de psicofármacos mayores que indiscriminadamente se han indicado a los niños autistas producen cambios comprobables por exámenes especializados en el sistema nervioso central de nuestros niños?......
© Dra. Lilia T. Negrón, Ph.D., Psiquiatra, Fundadora y Directora de SOVENIA -
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DRA. MARI LUZ mariluzcg@hotmail.com